El Siniestro Doctor Mortis

Antes de presentar la versión cómic del Siniestro Doctor Mortis, es necesario presentar su exitoso origen en el radio teatro chileno. A partir de 1940, Juan Marino presentó este extraño personaje, que a veces era un simple relator, otras el villano de la historia, pero siempre con aura de misterio y terror que lo rodeaba. Hasta el día de hoy, muchos recordamos la tenebrosa risa con que Marino abría y cerraba cada uno de los programas. El radio teatro de la época tenía una técnica muy exquisita, donde actores en vivo u sonidos creados de diversas formas interactuaban creando escenas muy realistas para el radio escucha.

Luego del éxito del radio teatro, Marino y su esposa Eva Martinic, llevaron al personaje a historietas cortas y de diversa índole, que en la década de los 60 llenaron el imaginario de miles de lectores chilenos en una prolífica publicación de 170 números.

Incluso para quienes hemos leído la mayoría de los números y escuchado los relatos, es muy difícil describir quien o que es el Doctor Mortis, ya que en el fondo la explicación más amplia y acertada, es que es la encarnación de todo lo maligno y demoníaco. Podría ser un demonio ancestral, previo incluso a las religiones, un dios lovecraftiano venido del espacio, un descendiente de Drácula, un mutante, o simplemente un hombre siniestro.

Creo sin duda, que está es la belleza e inmortalidad del personaje, su capacidad de tomar cualquier forma, de asumir la identidad de cualquier ser relacionado a lo siniestro y a la muerte, en ese sentido podría incluso acercarse a It de Stephen King, un ser de origen desconocido que puede tomar la forma de los miedos más profundos del ser humano.

Mortis parece tener sólo un objetivo, el triunfo del mal y la muerte de los seres humanos, por lo que capítulo a capítulo lo vemos asumiendo estas diferentes formas, logrando su cometido sin importar la época, la situación, incluso el planeta. Esta variedad nos permite acercarnos a diferentes tipos de relatos, algunos más cómicos, otros más de la línea policial, muchas historias en las que aparece como un científico loco sacada de una película clase B, otras en las que parece un refinamiento del sacerdote vudú, entre tantas otras.

Su representación más clásica y recurrente, es una humanización de versiones estilizadas y europeas del diablo: alto, delgado, cara alargada de rasgos firmes, peinado hacia atrás y a veces simbolizando cuernos, barba de chivo y un fino bigote. Su ropa es siempre elegante, a la moda aristócrata de la época, excepto cuando posee algún otro ser humano por sus pérfidos motivos.

Gracias a la reedición realizada por Unlimited Cómics en el 2011, muchos pudimos conocer más a fondo sobre este ícono del terror chileno, además de los radioteatros que se pueden encontrar en varias plataformas de internet. Así mismo, Arcano IV revivió el mito con dos nuevas novelas gráficas que continúan las andanzas de este siniestro ser.

El doctor mortis es lectura obligada para todos los amantes del terror, del comic, e incluso para cualquier chileno, un verdadero ícono que ha sobrevivido al paso del tiempo en un país que es tan ingrato con las creaciones artísticas.

 

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